El nuevo sistema para fijar el precio de la luz incentiva el consumo nocturno--

El nuevo sistema que el Gobierno aplicará para determinar una parte de la tarifa de la luz –en torno al 40%, correspondiente a la energía consumida– pondrá el recibo de los hogares en relación directa con el denominado mercado mayorista, donde a diario se casa la oferta y la demanda de electricidad.
Los precios cambian allí cada hora y cada día, a menudo por causas impredecibles. ¿Tendrán las familias alguna capacidad para organizar sus consumos de modo que aligeren la factura? Habrá una parte de ellas que sí, pero para muchas otras será técnicamente imposible, al menos por el momento. Los expertos creen, por ejemplo, que la nueva fórmula incentivará el consumo por la noche, cuando los precios son más bajos, aunque determinar cuánto se puede ahorrar resulta imposible.
Los españoles van a seguir pagando, se quejan las organizaciones de consumidores, una tarifa eléctrica cuyo coste no van a conocer verdaderamente hasta que les llegue el recibo, como de hecho ya ocurría hasta ahora por la complejidad de la factura y la opacidad del sistema. El nuevo va a consistir esquemáticamente en lo siguiente: lo que una familia consuma cada día se diferenciará por horas y a los kilovatios de cada período se les aplicará un precio distinto, el que para cada hora determine el mercado mayorista.
El también llamado pool en la jerga del sector eléctrico varía según variopintos factores: si llueve mucho y hay abundante producción hidroeléctrica, los precios bajan; si sopla poco el viento y la generación eólica disminuye, la electricidad es más cara; si varias centrales nucleares están paradas a la vez por mantenimiento o avería, el precio sube; si la cotización del gas natural aumenta, también lo hace el coste del kilovatio... Todas cuestiones fuera del alcance y del conocimiento del consumidor medio y que convierten a este mercado en inabarcable. Un ejemplo: entre el lunes 17 y el viernes 21 del pasado mes de febrero los precios del mercado mayorista oscilaron desde los cero euros que se marcaron en algunas horas nocturnas y los 110 euros por megavatio del pico de demanda más caro.
El sistema es por lo tanto muy volátil y varía más por motivos de oferta que de demanda. Esta sigue una secuencia bastante estable que por lo común sólo cambia apreciablemente con las estaciones: en invierno, las horas punta, más caras, se dan por la mañana y en la tarde-noche, mientras que en verano corresponden a la parte central del día, coincidiendo con los momentos de mayores temperaturas.
Pese a la referida volatilidad, hay una regla con pocas excepciones: los precios del mercado mayorista son siempre más bajos de madrugada, entre las dos y las seis de la mañana. A esas horas la demanda residencial y del sector servicios es mínima, pero no la de la industria. Las grandes fábricas disponen de contratos referenciados al citado mercado y consumen las 24 horas el día, aprovechando la noche, cuando la energía se abarata. ¿Podrán los hogares hacer lo mismo a partir del 1 de abril? La respuesta es distinta según se tenga o no contador inteligente.
En España hay 17 millones de consumidores acogidos a la tarifa y siete millones de contadores inteligentes. Según el Gobierno, salvo que acepten una oferta distinta de sus compañías, estos consumidores pagarán la luz según lo que cada hora marque el mercado mayorista.
Sobre el papel, indicaron fuentes conocedoras del sector, estos usuarios podrán ahorrar en la luz si aprovechan la noche. Por ejemplo, utilizando la lavadora o el lavavajillas después de la medianoche o con otras prácticas habituales entre los consumidores abonados a las tarifas con discriminación horaria. Ahora bien, un aumento significativo del consumo residencial podría elevar los precios nocturnos del pool, aunque los expertos consultados creen que el kilovatio de la noche seguiría siendo más barato. Quedan otras dudas técnicas por resolver. Entre ellas, la que han dejado caer las compañías eléctricas: los contadores que se han instalado no están programados para funcionar como requiere el nuevo sistema.
Todos los puntos de suministro eléctrico deberán disponer de contadores telemáticos antes de 2018. Por ahora, una mayoría no los tiene.
Estos consumidores también pagarán según los precios horarios del mercado mayorista, pero en su caso dará igual que enciendan más luces y aparatos a una hora que a otra. La factura no se hará teniendo en cuenta el consumo real de cada momento, sino una estimación basada en un reparto teórico que realiza Red Eléctrica de España (REE). El gasto mensual o bimestral de kilovatios se distribuirá por días o por horas siguiendo ese patrón y sobre el resultado se aplicarán los distintos precios del mercado mayorista.
El Gobierno ha dicho que, como media, la luz bajará el 3% con el nuevo sistema horario. Comprobarlo resultará tan difícil como entender el recibo.

Fuente:la opinion

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