La tormenta perfecta que ha cambiado el paisaje del sector eléctrico español

La tormenta perfecta que ha cambiado el paisaje del sector eléctrico español
Después de meses de ruido y chispas, el mercado eléctrico español vibra en silencio. La crisis económica -con la consecuente caída de la demanda de electricidad-, los recortes regulatorios y la sobrecapacidad del sistema han formado una tormenta perfecta que amenaza con cambiar el paisaje.
 
Durante años se ha creado un sector eléctrico pensado para tiempos felices, para una economía en expansión. El Gobierno animaba a participar y las empresas -las tradicionales y las novedosas renovables- invirtieron mucho dinero. Ahora, ese prometedor horizonte se ha difuminado y las compañías, extranjeras y nacionales, buscan vender en España. El sector se prepara para desinvertir unos 30.000 millones de euros entre 2014 y 2015. A grosso modo, serían desinversiones procedentes de E.On, RWE, GDF Suez, Iberdrola, Enel, EDF, SSE, Centrica, Acciona, Fortum, Verbund -por un valor aproximado de 20.000 millones de euros-, a lo que habría que añadir otros 10.000 millones de las no cotizadas -Vattenfall, las renovables y las empresas de tamaño mediano-. El tablero de juego cambia pues.
 
Las intenciones y las causas varían según cada empresa. Las extranjeras E.On y Enel, alemana e italiana respectivamente, tienen, cuenta un experto del sector, importantes problemas financieros en sus casas de origen y han decidido reducir su negocio en España. «E.On, por un problema de ingresos y Enel, por un problema de deuda». Con este objetivo, la eléctrica alemana ha contratado a Citi para que le asesore en la venta de sus activos en España, que incluyen 3.200 megavatios de potencia en centrales térmicas, de carbón y gas, y 1.100 megavatios en tecnología renovable. E.On también está decidida a vender su negocio en Italia para reducir su exposición a los mercados del Sur de Europa.
 
Mientras, la pública italiana, Enel, se prepara para desinvertir en negocios no estratégicos por toda Europa y España no es una excepción, tal y como adelantó ABC. Un plan que ya lanzó su anterior equipo de gestión, pero que ha retomado con mayor firmeza y ampliado bajo la batuta de Francesco Starace, hombre de total confianza del primer ministro italiano, Matteo Renzi. En esencia, el grupo redirigirá sus inversiones hacia las economías emergentes para impulsar su crecimiento -por la mayor demanda eléctrica que muestran mercados como Latinoamérica, África y Medio Oriente-. Y en esas están.
 
Como publicó este periódico, los planes de la eléctrica italiana pasan por reducir su presencia en España. ¿La manera de hacerlo? Aún está en negociaciones con la presidencia española, si bien Starace quiere dejar en su mínima expresión la posición española. «No se trata de irse de España -explica Daniel Lacalle, gestor de fondos y experto energético-, se trata de sacar a su filial en el país, Endesa, del conglomerado. Enel ha entendido mejor que ninguna otra empresa que tener filiales cotizadas (España, Grecia, Rusia, Polonia...) genera u n enorme descuento de grupo.
 
Todas cotizan por debajo de cuando compraron. Por tanto, sacarlas de bolsa es una opción mucho más viable que ampliar su capital flotante. No se va del país, sino que hace una limpieza y clarifica su estrutura corporativa y bursátil de grupo». Objetivo final: hacer caja para reducir su alto endeudamiento, próximo a los 42.000 milllones de euros.
 
Según un informe de UBS al que ha tenido acceso ABC, Enel realizará un viraje en su negocio en nuestro país en un máximo de 18 meses y se desprenderá del 17% de Endesa. Al mismo tiempo, separará las actividades de sus divisiones sudamericanas de Enersis. Ambas pasarán al control directo de la italiana.
 
«Después de las desinversiones de Eslovaquia y otras participaciones de capital -incluido el 17% de Endesa en España-, a un solo comprador o en el mercado, esperamos que la deuda neta de Enel caiga en 2015 a 36.700 millones de euros», asegura el informe de UBS.
 
El mundo cambió
 
Para las empresas españolas tradicionales, la motivación es otra. Fuentes del sector señalan que estas compañías necesitan «hacer rotaciones de sus carteras» para aprovechar oportunidades de crecimiento en otros mercados. Sus deudas, aunque altas, no son preocupantes. Estas fuentes aluden a Iberdrola, que se plantea vender activos de sus redes de distribución, y a Gas Natural Fenosa, para quien no es fácil colocar unos ciclos combinados infrautilizados en la actualidad.
 
Mejor salida tienen las plantas renovables. En este terreno, una de las compañías que podría protagonizar movimientos es Acciona, que necesita reorganizar su deuda, sobre todo después de los cambios regulatorios. Por ahora, la empresa que preside José Manuel Entrecanales ya ha vendido un tercio de su cartera global de renovables al fondo de inversión KKR. La norteamericana Florida Power también se está planteando deshacerse de su inversión en energía termosolar.
 
¿Cómo empezó todo? La caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008 cambió el mundo, que ya no volverá a ser el mismo. Y eso incluye al mercado eléctrico español. Hasta entonces, la economía española caminó en la abundancia, con unas tasas de crecimiento del PIB que solían superar el 3%. En 2006, se llegó a crecer un 3,9%. Ese ritmo, con un sector inmobiliario embalado que construyó unas 600.000 casas en 2005, tiraba de la demanda eléctrica. Los españoles compraban casas más grandes y necesitaban más electricidad. La demanda eléctrica